Cuando los diseñadores UX/UI ya tenían claras las bases del diseño de aplicaciones, webs, etc. llega el IOT, Internet de las cosas, y con él, un nuevo desafío. El mundo real comienza a interactuar con los usuarios como nunca antes lo había hecho. Y como cabía de esperar, estos demandan una experiencia de uso memorable. Para cuidar el diseño de esta nueva interacción, existen una serie de aspectos que deben ser tenidos en consideración sí o sí. Hoy, nuestra Slashgirl, Irati Besga, UX Researcher & Visual Designer, nos trae algunas reflexiones aparentemente sencillas pero con gran impacto a nivel de UX e IOT. 

Conectividad

La conectividad es el punto principal de los productos de IOT, por lo que hacer que este proceso de conexión sea lo más sencillo y natural posible se vuelve clave. Las personas estamos acostumbradas a que nuestras búsquedas en Internet, en ocasiones, se demoren por una mala señal de red. Sin embargo, que nuestros zapatos, nuestra nevera o la lamparilla de noche tarde en respondernos es algo que nunca hemos vivido hasta ahora. Esto podría hacer que los objetos que nos rodean en nuestro día a día parecieran comenzar a romperse. Es aquí donde el trabajo de los diseñadores UX resulta de gran importancia, ya que debemos ser capaces de transmitir las pérdidas de conexión, inevitables en ocasiones, de la forma más agradable y amigable posible.

Interacción desde múltiples dispositivos

En la actualidad, cada vez es más habitual la interacción desde múltiples dispositivos. En otras palabras, no nos resulta extraño que un usuario active una alarma desde una pantalla en su domicilio y que posteriormente realice cambios desde su teléfono móvil. Para que esto pueda llevarse a cabo con éxito, previamente un equipo de diseñadores deberá definir la experiencia de uso y posteriormente adaptarla a las diferentes características de cada dispositivo. No debemos olvidar que se trata de una misma experiencia, por lo que los cambios que se perciban entre la pantalla y el móvil deberán ser mínimos.

Controles remoto

En muchos casos la interacción con el IOT se realiza a través de controles remoto, lo que a pesar de ser una gran ventaja puede generar una reacción negativa en el usuario. Es importante que en todo momento seamos capaces de transmitirle al usuario que sus acciones virtuales tienen repercusión en el mundo físico. Imaginaos la frustración de alguien quien ordenó activar un electrodoméstico pero que por falta de información desconoce si su petición se proceso. Lo veríamos pulsando repetidas veces el botón con insistencia, sin saber que realmente su orden ya se está ejecutando. 

Integración de terceros

La integración de terceros juega un papel importante en el IOT. La mayoría de soluciones requieren de sensores, procesadores, controladores, plataformas, aplicaciones; es decir, involucran a varios proveedores, lo que puede ser difícil de integrar. A pesar de que internamente tengamos diferentes piezas encajadas en un mismo puzzle el usuario no debe percibir dicha división, para el usuario todo debe presentarse de forma homogénea. Por ello, se recomienda realizar estructuras escalables y de fácil adaptación, evitando que el usuario cambie entre dos interfaces o aplicaciones al querer integrar una nueva fuente de datos.

Comprensión y aprendizaje

La comprensión y aprendizaje debe darse de forma práctica en el uso de productos de IOT. Si la complejidad de uso supera el valor, entonces su producto fallará. Sabemos que los manuales de instrucciones de 100 páginas han quedado obsoletos. Hoy en día junto a iconos y botones, tenemos otras herramientas como la voz, la iluminación o el sonido para guiar al usuario en su aprendizaje. Estos elementos facilitan al consumidor el uso de un producto que en realidad es bastante complejo, haciéndole experimentar una aparente simplicidad.

Ahora que ya tenemos lo cimientos establecidos, es hora de seguir construyendo el edificio. Y recuerda, si necesitas ayuda para diseñar la usabilidad de un producto IOT ¡Cuenta con nosotros!