Todos los desarrolladores necesitan una herramienta para poder hacer su función: crear aplicaciones. En el mercado existen multitud de ellas, desde las más sencillas, como vi o Notepad++, que te permiten escribir código (menos mal) y te lo colorean para que sea más fácil de leer; hasta las más complejas y completas como NetBeans, XCode, Android Studio o IntelliJ, que proporcionan un entorno de desarrollo completo con multitud de herramientas que nos ayudan en todas las fases de desarrollo: integración con sistemas de versiones, frameworks de testing, etc. Hoy, nuestro SlashBoy Víctor Oliva se focalizará en las herramientas que están en el medio,  en concreto en Sublime Text y Atomya que combinan la ventaja de ambas: por un lado son lo suficientemente completas como para que el desarrollo sea ágil, cómodo y eficiente pero a la vez son tan sencillas que son muy rápidas y muy fáciles de usar.

Empezamos hablando de las similitudes entre los dos. Si comparamos dos capturas de pantalla de ambos difícilmente podemos encontrar diferencias a simple vista, más allá de un par de cambios de colores customizables.

atom sublime

Como podemos ver, ambos son editores muy simples. En la columna izquierda tenemos una lista en forma de árbol con los ficheros que podemos editar, que sólo clicando se nos abre en la parte principal el fichero, coloreado según tus preferencias y con un pequeño preview a la derecha para poder ver mejor en qué posición del código te encuentras. Además, tienen los ficheros del proyecto muy bien indexados, de tal modo que con una combinación de teclas podemos buscarlos y abrirlos muy rápidamente (incluso en cuestión de menos de un segundo).

Sin embargo, esta visión y análisis es muy superficial. Hay pequeños plugins que se pueden instalar que aportan más funcionalidades, como snipets, autocompletación, autoindentación, integración con un lenguaje en concreto o guías de estilo entre otras. Estos añaden las funcionalidades que necesites sin afectar gravemente a la agilidad ni la performance.

En cuanto a las diferencias debemos empezar hablando por su precio. Mientras Atom es open-source y gratuito, Sublime Text es un software propietario, que si bien puedes probarlo de forma gratuita, si lo quieres seguir usando debes comprar una licencia que puede costar entre 50$ y 70$ por usuario.

sublime-vs-atom slashmobilityOtro punto que podemos comparar es el número de plugins que existen para cada uno de los editores. Aunque Sublime Text es más maduro y tiene más tiempo (cuenta con unos 3600 paquetes), Atom tiene más plugins (cuenta con 4150). Pero esto tiene trampa: Atom por sí solo es bastante más simple que Sublime Text, y hay que instalar algunos paquetes para que esté al mismo nivel y poder sacarle todo el jugo. 

Otra ventaja que tiene Atom respecto a Sublime es que al estar desarrollado con tecnologías web es muy fácil hackearlo y personalizarlo a gusto. Se pueden hacer customizaciones con CSS, añadir funcionalidades con Javascript o incluso modificar el contenido con HTML.

Pero no todo son flores. Cuando pruebas los dos, es fácil ver cómo Sublime va un poco más rápido que Atom, no mucho pero suficiente como para que se note. En general es realmente muy ágil, pero para determinadas cosas, como por ejemplo abrir un fichero extremadamente grande o el simple hecho de arrancar el programa, da la sensación de que se queda colgado por una fracción de segundo.

A partir de aquí cada uno puede coger el que prefiera. A mi personalmente me gusta más Atom, porque aunque se tratan de dos editores muy parecidos y Sublime es un poco más rápido, le doy más importancia a los otros puntos que hacen que me decante más para la opción open-source. Y vosotros ¿cuál preferís? 

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