En el contexto actual que estamos viviendo a nivel global parece que ya nos hemos acostumbrado a nuevas plataformas y paradigmas sociales como las videollamadas, los juegos grupales online, la distancia social o la higiene contínua de manos. No obstante, olvidamos que hace unos meses fueron muchas las empresas que aceleraron su carrera hacia la digitalización al verse aislados ante nuevos desafíos que la pandemia traía consigo, no solo en el campo de la salud, sino en cuanto a organización, productividad, economía, etc.

La pandemia ha provocado que la sociedad y las organizaciones recurran, más que nunca, a tecnologías que ya estaban implementadas y cuyo uso no era masivo y, asimismo, ha acelerado un proceso de cambio que muchos, desde hace años, ya habían categorizado como la 4ª revolución industrial.

Cada una de las revoluciones anteriores trajo cambios en el entorno laboral y, en consecuencia, en la vida de las personas. Si hacemos un breve repaso de las revoluciones anteriores que la sociedad ha vivido a lo largo de la historia, recordamos que:

  • En la 1ª Revolución Industrial en el S. XVIII se sustituyó la fuerza física de hombres o animales por el vapor.
  • En la 2ª Revolución Industrial en el S. XIX se hizo más accesible el consumo masivo gracias a la cadenas de producción.
  • En la 3ª Revolución Industrial, hace unos 50 años, surgieron los ordenadores y que facilitó, de alguna forma, la globalización.

Ese mundo globalizado es el que ha hecho que esta pandemia se expandiese de forma masiva y, asimismo, es el que ha facilitado que, de forma independiente, todas las sociedades buscasen soluciones a los cambios que se avecinaban, de nuevo, bajo un denominador común: la tecnología y la innovación.

Esta carrera por anticiparnos a los cambios y por buscar soluciones en la tecnología en un mundo globalizado pero, a su vez, aislado temporalmente y cuya prioridad es garantizar la salud, ha impulsado esta 4ª revolución industrial caracterizada, principalmente por:

  • Recogida de datos
  • Almacenamiento masivo de datos a bajo coste y accesibles desde cualquier punto gracias a la nube.
  • Inteligencia artificial para extraer información de todos los datos

Esto no solo ha cambiado el día a día de la sociedad y de las compañías sino que ha transformado el entorno laboral en su totalidad presentando nuevas oportunidades. Hace años que grandes compañías vieron estas oportunidades y decidieron hacer uso de la tecnología para mejorar sus procesos con:

  • Almacenes inteligentes con vehículos autónomos que se mueven con sensores
  • Robots colaborativos que no solo son independientes sino que están incoporados dentro de las cadenas de producción
  • Impresiones 3D que ofrecen libertad de diseño y estructuras resistentes

No obstante, el mayor cambio que ofrecer el futuro inmediato radica el Big Data. Actualmente los procesos industriales son muy complejos precisamente por la cantidad de máquinas que están involucradas en los mismos. Gracias al almacenamiento e interpretación de datos los procesos de identificación de mejoras y la reducción de errores se han visto simplificados. Pero esto no concierne solo al sector industrial ya que aplica a cualquier sector y cualquier sociedad por lo que, muy previsiblemente, será este el eje central de esta revolución que ya está en marcha.

Tal vez sea el momento del impulso final de esta 4ª revolución en el que todas esas oportunidades dejen de serlo por su implementación de forma masiva en los próximos años, preparándonos así para lo siguiente que esté por venir.