Los antecedentes

El 5G es uno de los grandes avances y retos que nos deparan los próximos años, si bien es cierto que ya ha llegado y distintas compañías telefónicas ya lo ofrecen como servicio, está por ver la influencia y los grandes cambios que supondrá.

Antes de definir y destacar los cambios que representa el 5G, deberíamos repasar la evolución de este tipo de tecnología a nivel de conexiones de datos móviles. Así pues, la evolución a lo largo de los años ha sido la siguiente:

  • 1G, fue la primera generación de redes de telecomunicaciones lanzada en 1979.
  • 2G, permitió el roaming y se implementaron otras mejoras digitales. Su lanzamiento final fue en 1991.
    Se hizo una ampliación a 2.75G y se aportaron algunas mejoras a los servicios de datos (GPRS y EDGE).
  • 3G, lanzado en 1998, mejoró la experiencia de vídeo online.
  • 3,5G, unos años después, ofreció por primera vez un Internet móvil de verdad.
  • 4G, la tecnología lanzada en 2008 con servicios IP, experiencia rápida de navegación y protocolos unificados.
  • 4,5G, diferentes mejoras, sobre todo agregando portadoras para más velocidad.
  • 5G, a partir de 2020 para conexiones masivas y gran velocidad.

Visto esto, vamos a intentar ahondar en los verdaderos cambios que supone en nuestro día a día el 5G.

En la actualidad…

La transformación de nuestra sociedad a lo largo de las últimas décadas ha pasado por distintos cambios en lo que se refiere a la intercomunicación entre nosotros. Se venía de una sociedad interconectada pero con ciertas limitaciones ya que el uso de los dispositivos móviles no era un pilar central a lo largo de la década de los 2000. El cambio que supuso la irrupción de los smartphones ha alterado por completo nuestro día a día e incluso ha modificado la forma que tenemos de relacionarnos. Así pues, ese cambio de paradigma se ve más que reforzado con la irrupción del 5G.

Gracias a las ventajas que ofrecen las redes 5G, habrá un cambio radical en la experiencia de uso de nuestros smartphones, debido a que la baja latencia y la velocidad de conexión que se ofrece hará que empecemos a dejar cada vez más de lado los ordenadores, y a hacer todas esas acciones o actividades que relegamos a “cuando lleguemos a casa” a la instantaneidad de los smartphone. Pero más allá de este cambio de mentalidad a nivel más de usuario, existen los grandes cambios que 5G supone en la industria.

Lo que podría venir

En el sector de la automoción, por ejemplo, también se podrían presentar grandes avances, ya que los vehículos podrán recibir información en tiempo real gracias al 5G, lo que permitirá que los conductores reciban información que les permita tomar decisiones en su conducción para evitar todo tipo de accidentes e imprevistos.

Las grandes compañías de videojuegos también podrán sacarle partido a las grandes velocidades y baja latencia del 5G para ofrecer a los espectadores y usuarios una experiencia de inmersión muy mejorada con respecto a las pruebas realizadas con el 4G. La realidad aumentada y la realidad mixta nos podrán ofrecer experiencias propias de otro mundo gracias al 5G.

Destaca también la evolución y la aplicación del 5G en la medicina, ya que se permitiría que los médicos y pacientes pudieran mantener una mayor comunicación entre ellos sin que hubiera realmente una presencialidad. Junto a esto la realidad virtual de alta calidad podría facilitar, y mucho, el estudio de enfermedades y sus causas, así como tratar ciertas operaciones o intervenciones quirúrgicas estando literalmente el paciente en un país y el cirujano en otro… Nuevos sensores o dispositivos conectados al 5G podrán generar cierta información que nos ayude a detectar cualquier problema de salud o incluso a ajustar ciertas medicaciones, como en el caso de los diabéticos. Estamos hablando de un seguimiento a tiempo real para ciertas enfermedades o alergias. A ello hay que sumar la enorme facilidad que aportaría el 5G para compartir ciertas informaciones o estudios clínicos actualizados segundo a segundo con otros centros médicos en caso de emergencia.

Y por no hablar de la facilidad en el reconocimiento facial por parte de las autoridades de cada país, aunando en un solo concepto la tecnología 5G y la Inteligencia Artificial.

Posibles problemas…

El aumento de las capacidades digitales potenciará también muchos de los problemas que hoy ya existen. Se corre el peligro que, debido a la complejidad en las infraestructuras y el gasto que esto supondría, en ciertos países las posibilidades que el 5G ofrece quedarán relegadas absolutamente al ámbito privado de las empresas, y su aplicación en sanidad, educación o servicios sociales se demore mucho. Esto podría aumentar las diferencias, ya existentes, entre distintos tipos de sociedades y, en cierto modo, suponer una gran desventaja para los ciudadanos respecto a otros en un mundo cada vez más globalizado.

Por contra, es cierto que el 5G, en términos de frecuencia, no cambia demasiado con respecto al 4G. En aquellos lugares donde se desarrolla el 5G sólo se ha implantado una frecuencia de las tres futuras (3.5 GHz), que está muy por debajo de la frecuencia Wifi 5 GHz. Las dos futuras bandas son las de 700 MHz (por la que corría hasta hace poco la TDT) y la de 26 GHz. Esta última tiene una particularidad: las frecuencias por encima de 10 GHz, como la de 26 GHz, tienen una penetración mucho menor. Prácticamente se quedan en la piel.

Podría haber un aumento en los problemas de seguridad también, ya que el 5G no solamente permitiría el acceso remoto a servidores o dispositivos móviles, sino que también abriría la posibilidad de afectar todo tipo de dispositivo conectado digitalmente y, esto, podría desencadenar un grave problema en el mundo real; pensemos, por ejemplo, en los problemas de seguridad que podrían darse en automóviles y drones conectados digitalmente.

En resumen…

Lo que nos ofrecerá en términos técnicos el 5g:

  • Una tasa de datos de hasta 10Gbps – > de 10 a 100 veces mejor que las redes 4G y 4.5G
  • Latencia de 1 milisegundo
  • Una banda ancha 1000 veces más rápida por unidad de área
  • Hasta 100 dispositivos más conectados por unidad de área (en comparación con las redes 4G LTE)
  • Disponibilidad del 99.999%
  • Cobertura del 100%
  • Reducción del 90% en el consumo de energía de la red
  • Hasta 10 diez años de duración de la batería en los dispositivos IoT (Internet de las Cosas) de baja potencia