IoT (Internet of Things) es un término que está sonando a bombo y platillo como una de las tendencias de mercado más fuertes de los últimos tiempos. Algunos dicen que es el futuro, otros dicen que ya está aquí. Pero cuando oyes estas siglas en una conferencia, ¿sabes realmente qué significan?

El Internet de la Cosas tiene 3 componentes básicos:

Suena simple, pero estos son los 3 componentes esenciales del mundo de IoT, el valor se logra al cerrar la distancia entre el mundo físico y el digital, en sistemas que se refuerzan y mejoran automáticamente.

El poder conectar cualquier cosa da rienda suelta a la imaginación y sí, por desgracia, también a muchos proyectos que carecen de sentido o utilidad aparente, los cuales son inofensivos si estás en la universidad, pero sangrantes si montaste una start-up de persianas inteligentes que indican el nivel de luminosidad que hay afuera (original pero no cubre ninguna necesidad).

Pero no te preocupes, aquí en SlashMobility te damos los datos clave para montar un proyecto IoT con sentido y utilidad a través de la siguiente pregunta:

Si pudiera conocer el estado de cualquier cosa del mundo y pudiera razonar a partir de los datos: ¿qué problemas podría resolver?

En la respuesta es donde se encuentra el huevo de la gallina de oro; es esencial poder extraer valor a partir de los dispositivos conectados. ¿Soluciona alguna necesidad? ¿Es rentable?

Para ayudarte a evitar los disgustos que acarrean las malas ideas en IoT, anótate este set de principios que te ayudarán a ir en la dirección adecuada:

  1. Inteligente y adaptable: cuando los dispositivos IoT aprenden y se adaptan a las necesidades de los usuarios, proporcionan una experiencia que puede eliminar la necesidad de una interfaz de usuario. Los servicios que agregan datos de múltiples fuentes y toman decisiones lógicas proporcionan un servicio transparente para el usuario final. Un ejemplo ideal para este principio es el termostato inteligente Nest, de Google, que adapta la temperatura de tu hogar según tu rutina.
  2. Diseñado para humanos: Si bien toda la data y algoritmos puede parecer abstracto, diseñar productos y experiencias siempre debe contar con una capa humana. Un ejemplo es el proyecto SPark (Smartphone/Smartwatch System for Parkinson Patients), que mediante Wearables mide la intensidad de los temblores, permitiendo a los médicos regular dosis de medicamentos sin necesidad de que el paciente vaya a consulta. (video)
  3. Confiable y seguro: mientras tengamos más interacciones con internet, la seguridad y la autenticación de los productos y servicios de IoT son primordiales. El uso de protocolos cifrados, la protección de datos recopilados y la gestión de la identidad son una necesidad. Un ejemplo perfecto es AWS IoT de Amazon que ofrece una plataforma segura y confiable para tus proyectos IoT.
  4. Inventar e innovar: la esencia de IoT radica en brindar oportunidades a inventar nuevas categorías de productos y servicios que mejoren la calidad de vida. Para que un producto sobresalga en su categoría, debe aportar un valor agregado a su propósito. Un ejemplo es Flood Beacon un dispositivo que mide en tiempo real el nivel de agua y manda alerta sobre riesgo de inundaciones.

Lo bonito de IoT es que no se está amarrado a un solo tipo de tecnología de comunicación. Según las necesidades del proyecto (por ejemplo, ¿ha de ser energéticamente independiente o llegar a distancias largas?) los protocolos y maneras de comunicarse con el mundo y llegar a la nube son diversas.

Las tecnologías más comunes para la conectividad son:

  1. IEEE 802.15.4 , usado para Redes de Sensores Inalámbricos de área personal (WPAN) con tasas bajas de transmisión de datos es un estándar que completa la especificación Zigbee permitiendo comunicar dispositivos de bajo coste y velocidad. Se enfatiza el bajo coste de comunicación con nodos cercanos y sin infraestructura o con muy poca, para favorecer aún más el bajo consumo de batería.
  2. LoRa: es una especificación de bajo poder para dispositivos inalámbricos que operan a nivel regional, nacional o global. Podría decirse que es lo mismo que 802.15.4 pero a gran escala y es un protocolo que está tomando mucha fuerza actualmente.
  3. Bluetooth y NFC: tecnologías inalámbricas de corto alcance para redes de uso personal (PAN). Uno de los usos con más recorrido son los Beacons en el caso de Bluetooth BLE y control de inventario con NFC.
  4. Wifi y GSM: viejos conocidos que conviven en nuestros celulares, aunque ambos consumen bastante batería, permiten conectividad a internet. GSM es muy útil para proyectos donde los dispositivos se encuentran en movilidad constante, como por ejemplo un medidor de la cadena de frío de los alimentos que van en un camión.

Esto es todo por ahora amigos, desde SlashMobility te hemos dado las herramientas clave para comenzar un proyecto IoT de valor, el resto está en tus manos. Si tienes alguna duda, anímate a ponerte en contacto con nosotros.

Nuestro Slashboy Álvaro Saburio, Tech Leader Cross, es el autor de este post.

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