Una de las tendencias principales en el ámbito del diseño y la tecnología es la de humanizar los sistemas tecnológicos, es decir, generar relaciones más humanas entre las personas y los dispositivos. Pero, ¿por qué deben humanizarse las relaciones entre las personas y tecnología? y ¿ qué significa realmente que la tecnología se humanice? Humanizar la tecnología significa que, como seres vivos, podamos relacionarnos con ella de una manera más similar a la que lo hacemos entre nosotros. Esto tiene el objetivo de generar seguridad, naturalidad y transparencia, para  generar engagement con los usuarios, y sobre todo, para hacer que los servicios que usamos sean más fáciles y eficientes.  La inteligencia artificial y el diseño centrado en las personas son dos elementos clave para la humanización de la tecnología.

¿Por qué la inteligencia artificial?  

Porque para generar y diseñar este nuevo abanico de relaciones entre la tecnología y las personas, la tecnología debe evolucionar con su usuario, tal y como lo hacemos los humanos a lo largo de nuestra vida. Una persona nunca da una misma respuesta a la misma pregunta.  Por eso, gracias al uso de la inteligencia artificial, las máquinas y sistemas son capaces de aprender de la experiencia de cada individuo para mejorar la respuesta en el futuro. Es por este motivo que en el diseño y desarrollo de servicios cada vez más se está pasando de usar del NLP (Natural Language Processing), que comprende la pregunta y es capaz de generar una respuesta, al NLU (Natural Language Understanding), en el que la AI “entiende” al usuario a un nivel más profundo, generando así respuestas que concluyen en experiencias mucho más cercanas a lo que podría ser una conversación real entre dos personas. Dos ejemplos de esto podrían ser:  chatbots de Facebook u Oscar, un nuevo estilo de seguro médico que es simple, intuitivo y humano.

¿Por qué el diseño?

Henry Drefuss, autor de Designing for People, dijo: “Cuando el punto de contacto entre el producto y las personas supone un punto de fricción, el diseñador ha fallado. En cambio si las personas se sienten más seguras, más cómodas por lo tanto con más ganas de comprar y consumir, de una manera más eficiente – o simplemente más feliz – por el contacto generado con el producto, entonces el diseñador ha acertado.” Para poder generar soluciones tecnológicas más humanas, tecnología y diseño deben ir de la mano. El objetivo de los diseñadores es encontrar estos puntos de “fricción” de las relaciones persona-tecnología para reformularse en la experiencia e interacción del uso del producto. El diseñador, por lo tanto, debe entender tanto la complejidad del sistema tecnológico como la del sistema de pensamiento y emocional de los usuarios.

¿Cómo afecta la humanización de la tecnología en el mundo digital? ¿Qué pasará con la tecnología digital?

Está claro que la tecnología digital está y va a estar presente por un tiempo en nuestras vidas, pero es necesario entender realmente las necesidades que tenemos las personas para poder ver más allá. ¿Está la tecnología digital realmente implementada de una manera agradable? ¿y transparente? ¿ y accesible para todos? Todavía queda mucho trabajo por hacer para que las interfaces estén realmente alineadas a las expectativas de los usuarios y sean tan humanas como para no presentar puntos de fricción durante su uso.

Las tendencias apuntan a que las personas deberíamos dejar de “cargar con la tecnología” y que, en cambio, deberían ser los espacios que nos rodean los que carguen con la tecnología, inteligente, que fuera capaz de captar nuestras necesidades y dar respuestas  a tiempo real.

¿Y qué pasa con las interfaces?

Para ello debemos empezar por replantearnos el concepto de interfaz tal y como lo entendemos hoy en día: una pantalla, un set de botones, un smartphone, etc. Para empezar a ver cómo los distintos espacios podrían convertirse en su propia interfaz y ser completamente inteligentes. Gracias al uso de la AI saber en todo momento el estado y necesidades de cada usuario para poder generar experiencias totalmente naturales, agradables y transparentes donde ni tan siquiera nos demos cuenta dónde empieza y acaba la interfaz. Este nuevo paradigma genera muchas incertidumbres que deberán ser resueltas en los próximos años. ¿Qué es realmente la interfaz? o sí ¿realmente debe existir una interfaz? 

Hoy por hoy,  parece que todo apunta a que  el futuro de la tecnología digital es la “no interfaz”, donde todo pasa de manera tan natural como en la vida misma.

 

Nuestra SlashGirl, Remedios Martínez, UI/UX/CX Specialist, es la autora de este post.

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