Gestionar, coordinar, liderar son conceptos que se han tratado con frecuencia y que tienen una amplia bibliografía, pero ¿qué pasa en los entornos actuales?

 

  • No hay tiempo para la gestión
  • Coordinar los equipos no se considera una tarea prioritaria
  • Los responsables de los departamentos no están preparados para ello
  • La dirección no valora el tiempo que se dedica a la gestión porque es tiempo no facturable

Y un sinfín más de puntos que cada día se oyen por parte de diferentes empresas y/o compañeros del sector.

En primer lugar, ¿cuál debería ser el objetivo de gestionar un equipo? Conseguir que cada una de las personas del grupo alcance la mayor productividad posible, pero…

¿Cómo se consigue?

Previamente es necesario un entorno adecuado, es decir, un equipo colaborativo en el que cada persona complemente al resto y aporte un valor añadido. A veces, hay equipos con personas con mucho potencial que juntas no suman por diferentes circunstancias. Esto se podría evitar si se tuvieran en cuenta los siguientes puntos:

Definir los roles del equipo con un objetivo común

Cada miembro del equipo ha de conocer su misión, funciones y responsabilidades, así como el valor que aporta su trabajo a la empresa. Cuando existen incongruencias y las personas no tienen claro qué espera la empresa de ellos mismos es cuando comienzan los problemas. Para ello, es necesario establecer objetivos a largo plazo desglosados en objetivos a corto y pequeñas tareas concretas. Siempre compartiendo objetivos comunes que favorezcan el trabajo en equipo.

Flexibilidad y tiempo

Más no significa mejor, incluso a veces es contraproducente. Tener más tiempo facilita el cumplimiento de la Ley de Parkinson: “el tiempo que tardamos en hacer una tarea tiende a expandirse hasta ocupar todo el tiempo disponible”. O sea que si una tarea la podemos hacer en 15 minutos pero nos dan media hora utilizamos la media hora completa. Por ello, hay que ser consecuentes con el volumen de trabajo vs. tiempo de trabajo y como responsable de un equipo has de saber gestionar tu propio tiempo y a la vez responsabilizarte del tiempo empleado de tu equipo en las diferentes tareas del área.

Feedback bidireccional

Reúnete con tu equipo para fomentar:

– Implicación y compromiso: si pueden dar su opinión y ésta se considera sentirán que aportan valor, siempre y cuando les des un feedback adecuado.

– Potenciar la proactividad y creatividad: diferentes puntos de vista ante una temática es mucho más enriquecedor.

– Mejorar el rendimiento: son momentos clave para guiar al equipo hacia las tareas más prioritarias, así como fomentar el aprendizaje entre todos.

– Sinergias: implantar nuevos retos y desafíos que aumenten la motivación del equipo.

Motivar

Eficiencia y motivación van de la mano, no permitas que tu equipo caiga en el conformismo.

Plantearles retos de equipo es adecuado, pero has de tener en cuenta las necesidades individuales de cada uno, “no todo el mundo necesita lo mismo”.

Orientar

Como responsable para poder gestionar el equipo has de conocer los puntos fuertes y débiles de cada uno de los miembros. Esto te ayudará a orientarlos hacia las áreas donde tienen mayor potencial, así como ayudarles en aquellas que flaquean.

Empowerment

Delega responsabilidades a medida que vayan progresando en su carrera profesional es una muestra de confianza y valor hacia el trabajo que han hecho, del mismo modo que facilita el crecimiento del departamento.  

Y por último, como líder….
  • Necesitas habilidades comunicativas.
  • Aprender de los errores y reconocerlos, asumirlos es de líderes ¡eres humano!
  • Involúcrate, se accesible y cercano, ¡eres la imagen del equipo!
  • ¡Fórmate! Si exiges a tu equipo que ha de estar al día, lidera con el ejemplo. El saber no ocupa lugar.
  • ¡Humor! A nadie le gusta tener una persona tóxica al lado.
  • Simplifica procesos con tecnología: digitaliza tu departamento para ahorrar tiempo en tareas poco estratégicas e innecesarias.
  • ¡Team building! Actividades fuera del trabajo para fomentar el vínculo (eso sí, no es necesario que la frecuencia sea excesiva, ten en cuenta la conciliación).
  • ¡Valores! Potencia la cultura empresarial. Si tu equipo no cree o comparte los valores empresariales no estará alineado con la estrategia corporativa.

Nuestra SlashGirl Esther Ferrer, Talent  Specialist, es la autora de este post

Recommended Posts

Leave a Comment