Todo el mundo puede ser creativo. La inspiración, las nuevas ideas o las cosas excepcionales pueden ocurrir en cualquier momento, y, en la mayor parte de los casos, una buena metodología nos ayudará a sacarlas adelante. Y a todo esto, ¿qué es la creatividad?

La creatividad no es terreno de creativo, la creatividad es nuestra inteligencia tratando de solucionar problemas nuevos. Existen muchos tipos de creatividad. Expresiva, productiva, inventiva, innovadora y emergente.

¿Te consideras ahora creativo?

SlashTeamAsí empezaba el workshop realizado por nuestro equipo de Diseño y Usabilidad Mobile. Una sesión muy dinámica dirigida a ejemplificar el proceso de conceptualización de una app y la creación de un primer prototipo. El Design Thinking como protagonista esta vez. Proceso creativo centrado en el usuario y que busca identificar necesidades para poder descubrir nuevas oportunidades gracias al trabajo con insights.

Uno de los primeros errores básicos en esta disciplina es asociarlo exclusivamente al diseño de un producto y relacionarlo con cosas de diseñadores. El Design Thinking no es sólo una metodología de trabajo que sirve para abordar retos de innovación, salir de las zonas de confort y enfrentarse al caos de una manera ágil. Es una actitud, y las grandes empresas de las que nos gusta hablar incorporan en sus valores empresariales una visión Design Thinking.

El Design Thinking se puede aplicar a muchos entornos a nivel empresarial y así en la SlashFriday protagonizada por Gitsco. Pero, ¿cómo aplicamos este proceso en la conceptualización de una aplicación?

Proceso Design Thinking

Para empezar, debemos comprender el entorno en el que se mueve el usuario, observar como se comporta en él. Saber qué piensa, qué siente para identificar así necesidades y peculiaridades que lo hacen diferente. De este análisis se puede empezar a hacer una primera definición para entrar de lleno en la fase de creatividad. Es en ella cuando hay que dejar volar la imaginación. Un brainstorming o brainwriting son unos de los métodos más utilizados.

El miedo al fracaso o a generar una idea mala en esta fase no aporta valor al proceso. Si nos hemos mantenido suficientemente empáticos como para abrirnos a los insights, es muy probable que una idea pueda resonar fuerte pese a no estar perfecta. Ser crítico antes de tiempo puede matar una buena idea que empezó como un error.

Como vemos, se trata de generar volumen con sentido. De todas las ideas surgidas, podemos sacar un Minimum Viable Product y es mandatorio generar un prototipo. La disciplina exige materializar las ideas lo más rápido posible. Herramientas como Marvel App, Flinto, Invision App, Justinmind… pueden ayudarnos a materializarlo para tener una propuesta que testear. Porque el trabajo no termina aquí, en una sentada: este prototipo debe ser una herramienta para validar, mejorar, corregir o descartar una idea. Estamos en un proceso iterativo.

En movilidad, un prototipo es barato, pero una idea inmadura lanzada al mercado sale muy cara.

 

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